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Jardim das Delícias



Sexta-feira, 02.08.13

Tribulaciones del camarada Esteban - Luís Sepúlveda

 

Luís Sepúlveda  Tribulaciones del camarada Esteban

 

 

2 de Agosto de 2013

 

   El camarada Esteban es un gato tranquilo, dado a la reflexión, ve los informativos y luego opina con sabiduría. Ayer hablábamos acerca del extraño uso del español que hace Rajoy, que no vacila en definir a la misma persona como falso inocente y presunto cupable sin mover una ceja.

-Tal vez lo hace porque se siente como un falso culpable y presunto inocente- comentó el camarada Esteban y, de pronto, lanzó una mirada hacia el jardín que me preocupó. Supuse que había visto a Mara, una gata vagabunda, linyera, buscavidas, atorranta que apareció por el jardín de nuestra casa y desde el primer momento empezó un coqueteo bastante desvergonzado con el camarada Esteban.

Y en efecto, en el jardín estaba Mara, que se llama así porque un nombre tenía que tener, y recordando a los gitanos de Emir Kusturica que aparecen en "Gato Blanco, Gato Negro", decidimos llamarla así. Mara suele llegar por las mañanas, maúlla llamando al camarada Esteban, que por problemas de salud no puede salir de casa, y espera a que le sirvamos una porción de alimento, del mismo que come el camarada Esteban. 

Separados por una red metálica que impide al camarada Esteban salir al jardín, empezaron sin embargo a quererse y a manifestar una afinidad que yo consideré inocente y sin mayores intenciones. Tal vez, parodiando a Rajoy, soy un falso inocente, pues hoy Mara apareció y no venía sola. Traía un pequeño gato colgando de la boca, lo dejó frente al camarada Esteban y se marchó, para volver con otro pequeño gato. Repitió esto otras dos veces y así, frente al camarada Esteban, había cuatro pequeños gatos.

Yo entendí la emoción del camarada Esteban, pero me apresuré a decirle que, pese a saludar su nobleza, el gesto de decir "no seré el padre biológico pero puedo ser un padre afectivo", le recomendaba prudencia, nada de volverse loco y tratar de vender el osito polar, el mapache norteamericano, el alce sueco y otros juguetes que le han traído algunas amigas y amigos, porque, y se lo dije tratando de no herirlo, en la actitud de la gata Mara había un tufillo de demanda de alimentación por lo demás improcedente.

Y aquí estamos, con el Camarada Esteban en casa, y en el jardín la gata Mara y los cuatro hijos del amor gatuno que lo tienen totalmente flipado.

 

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por Augusta Clara às 12:00




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