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Jardim das Delícias


Quarta-feira, 13.03.19

En directo desde Venezuela (Una delegación internacional de activistas contra la guerra visita Venezuela)



Traducido para Rebelión por Paco Muñoz de Bustillo

Rebelión, 12 de Março de 2019

Bueno, conseguimos llegar a Venezuela, pero no fue fácil. Estados Unidos ha cerrado su embajada en Caracas porque no reconoce al gobierno. Por ello, es imposible conseguir un visado. Tal vez esta sea una de las razones por las que cerró la embajada. Si no puedes conseguir un visado y viajar a Venezuela, no puedes ver por ti mismo lo que está pasando y ofrecer un relato contrario al mayoritario. Pero seis de nosotros lo conseguimos y otros llevan camino de hacerlo, aunque con retraso. La mayor dificultad la pusieron las aerolíneas estadounidenses. Si utilizas en una de ellas durante la primera parte del viaje, simplemente no te permiten entrar al avión.

En nuestro vuelo a Caracas coincidimos con Bahman Azad, secretario de organización del Consejo por la Paz estadounidense, que patrocina el viaje, Gerry Condon, presidente de Veteranos por la Paz, Sara Flanders, co-coordinadora del International Action Center, Ajamu Baraka, coordinador nacional de Alianza Negra por la Paz, Joe Lombardo, co-coordinador de la Coalición Nacional Contra la Guerra, la periodista progresista Eva Bartlett y yo mismo. Como no pudimos conseguir los visados antes de salir, el gobierno de Venezuela envió una carta a cada uno de nosotros explicando que teníamos autorización para entrar en el país.

Entre las últimas horas de hoy y mañana llegarán para completar la delegación Sarah Martin, de Mujeres Contra la Locura Militar, Kevin Zeese y Margaret Flowers, de Resistencia Popular, Darien Du Lu, presidenta de la Liga Internacional de Mujeres por la Paz y la Libertad, Miguel Figueroa, presidente del Congreso por la Paz canadiense y Daniel Shea, del comité de dirección de Veteranos por la Paz.

En el aeropuerto nos encontramos con miembros del Comité de Solidaridad Internacional (COSI) *. Nos condujeron hasta el hotel y nos explicaron cómo están las cosas con los apagones y las dos manifestaciones contrarias de ayer. El oeste de Caracas es donde vive la clase media alta que constituye la base de la oposición al gobierno de Maduro. El este de Caracas es lugar de residencia de la clase trabajadora y la población negra y apoya mayoritariamente a Maduro. Hace años era un auténtico barrio de chabolas, pero la revolución bolivariana destinó muchos recursos a la comunidad y ahora sus pobladores viven en agradables edificios de apartamentos.

Cuando llegamos no había luz. Alrededor del 80% de la población carecía de electricidad. El hotel en el que nos alojamos posee su propia planta solar, por lo que cuenta con electricidad y wifi (aunque sea de manera intermitente, y en el momento de escribir esta nota desde mi habitación lo hago a oscuras). Nos explicaron que ha habido dos ataques al sistema eléctrico venezolano; ambos tenían como objetivo el sistema informático que gestiona la energía. Si la electricidad producida no puede enviarse a los lugares que la demandan, existe el peligro de sobrecarga y el sistema se viene abajo. El primer ataque se produjo el jueves pasado. Los operarios eléctricos consiguieron reiniciar el sistema y los ordenadores siguieron funcionando, pero entonces se produzco un segundo ataque, los ordenadores volvieron a venirse abajo y, en el momento en que escribo, la energía no ha podido restablecerse todavía.

Nos explicaron que, a pesar del apagón, las dos manifestaciones programadas para ayer se celebraron. El corte del suministro supone que la gente no puede utilizar las tarjetas de débito para comprar, que los semáforos no funcionan, pero lo peor de todo es que el metro de Caracas tampoco funciona, y este es el medio de transporte utilizado por la mayoría de ciudadanos, al menos los de clase trabajadora, para moverse por la capital. En todo caso, a pesar del apagón, la manifestación a favor de Maduro fue muy numerosa. La de apoyo a Guaidó estuvo menos concurrida de lo esperado.

Las personas progresistas con las que hablamos sobre esto nos dijeron que desde que el pasado 23 de febrero la supuesta “ayuda” no consiguió atravesar la frontera y los soldados que la acompañaban no pudieron entrar en Venezuela, el apoyo a Guaidó ha perdido fuerza, como demuestra la escasa presencia en esa manifestación. No fueron los seguidores de Maduro quienes nos hablaron de la poca participación, sino un corresponsal extranjero que asistió a ambas.

En la manifestación de la oposición, Guaidó afirmo que un gobierno legítimo –se refería a sí mismo– tenía el derecho constitucional a solicitar una intervención militar del exterior; que él no iba a decir cuándo se produciría, pero que dicha intervención tendría lugar. Algunas personas pensaban que los apagones son en realidad un ensayo de lo que EE.UU. podría hacer para interrumpir las comunicaciones durante una invasión.

Pude ver la cobertura que realizó la CNN de estas manifestaciones. Esta cadena intentó poner “buena cara” a lo que pasó ayer. Afirmaron que a la manifestación favorable a Maduro asistieron los mismos de siempre y que Maduro culpó de todo a las sanciones y la intervención de EE.UU. No hicieron mención alguna a la concurrencia de una y otra convocatoria, pero mostraron parcialmente la escasa participación en la de Guaidó y entrevistaron a una mujer que chillaba contra la “dictadura” de Maduro.

A lo largo del día pudimos tener conversaciones informales con miembros del equipo del COSI que había organizado nuestra llegada, incluyendo a Carolus Wimmer, su presidente, y con Carlos Ron, vicepresidente de asuntos exteriores venezolano.

Nos dijeron que aunque puede que la población esté dividida equitativamente a favor y en contra de Maduro, la propia oposición está gravemente dividida y el 86% de la población es contraria a la intervención extranjera.

Al final del día todos los miembros de nuestra delegación, menos dos, habían llegado y celebramos una reunión con nuestros anfitriones en la que repasamos las actividades previstas para la semana y discutimos la posibilidad de celebrar un acto en Caracas.

Ya hemos tenido multitud de propuestas de entrevistas para diversos medios. Cuando regresemos nuestra delegación tiene prevista una conferencia de prensa en la ONU, un informe público y un seminario por internet. La United National Antiwar Coalition dará información pública de estos actos.

Joseph Lombardo es codirector de la United National Antiwar Coalition

Nota: * El Comité Internacional de Solidaridad Internacional (COSI) es una ONG creada en 1971 en Venezuela por reconocidos activistas internacionales. Desde 1972 es miembro del Comité Ejecutivo del Consejo Mundial de la Paz (World Peace Council) creado tras la Segunda Guerra Mundial con el fin de promover la coexistencia pacífica entre naciones y el desarme nuclear.

Fuente: https://www.counterpunch.org/2019/03/12/live-from-venezuela/

El presente artículo puede reproducirse libremente siempre que se nombre a su autor, su traductor y a Rebelión como fuente del mismo

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por Augusta Clara às 22:41

Sábado, 06.12.14

Leo y comparto - Eduardo Galeano

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Eduardo Galeano  Leo y comparto

 

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La Jornada

 

   Los huérfanos de la tragedia de Ayotzinapa no están solos en la porfiada búsqueda de sus queridos perdidos en el caos de los basurales incendiados y las fosas cargadas de restos humanos.

Los acompañan las voces solidarias y su cálida presencia en todo el mapa de México y más allá, incluyendo las canchas de futbol donde hay jugadores que festejan sus goles dibujando con los dedos, en el aire, la cifra 43, que rinde homenaje a los desaparecidos.

Mientras tanto, el presidente Peña Nieto, recién regresado de China, advertía que esperaba no tener que hacer uso de la fuerza, en tono de amenaza.

Además, el presidente condenó la violencia y otros actos abominables cometidos por los que no respetan la ley ni el orden, aunque no aclaró que esos maleducados podrían ser útiles en la fabricación de discursos amenazantes.

El presidente y su esposa, la Gaviota por su nombre artístico, practican la sordera de lo que no les gusta escuchar y disfrutan la soledad del poder.

Muy certera ha sido la sentencia del Tribunal Permanente de los Pueblos, pronunciada al cabo de tres años de sesiones y miles de testimonios: En este reino de la impunidad hay homicidios sin asesinos, torturas sin torturadores y violencia sexual sin abusadores.

En el mismo sentido, se pronunció el manifiesto de los representantes de la cultura mexicana, que advirtieron: Los gobernantes han perdido el control del miedo; la furia que han desencadenado se está volviendo contra ellos.

Desde San Cristóbal de Las Casas, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional dice lo suyo: Es terrible y maravilloso que los pobres que aspiran a ser maestros se hayan convertido en los mejores profesores, con la fuerza de su dolor convertido en rabia digna, para que México y el mundo despierten y pregunten y cuestionen.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2014/12/04/index.php?section=opinion&article=009a1pol

 

Leia aqui como as forças policiais trataram manifestantes contra o assassínio dos estudantes.

 

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por Augusta Clara às 08:00

Sábado, 18.10.14

De Pol Pot al EI: “Todo lo que vuela contra todo lo que se mueve” - John Pilger

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John Pilger  De Pol Pot al EI: “Todo lo que vuela contra todo lo que se mueve"

(traduzido do inglês para Rebélion por Germán Leyens)

Rebélion, 14 de Outubro de 2014

John Pilger

Asia Times Online

   Al transmitir las órdenes del presidente Richard Nixon de un “masivo” bombardeo de Camboya en 1969, Henry Kissinger dijo: “Todo lo que vuela contra todo lo que se mueve”. Mientras Obama pone en marcha su séptima guerra contra el mundo musulmán desde que obtuvo el Premio Nobel de la Paz, la histeria y las mentiras orquestadas casi provocaron nostalgia hacia la asesina honestidad de Kissinger.

Como testigo de las consecuencias humanas del salvajismo aéreo –incluyendo la decapitación de víctimas, con sus partes adornando árboles y campos– no me sorprende el desdén –una vez más– por la memoria y la historia. Un ejemplo significativo es el ascenso al poder de Pol Pot y sus Jemeres Rojos, que tuvieron mucho en común con el actual Estado Islámico en Iraq y Siria (ISIS, por sus siglas en inglés). Ellos también, fueron implacables medievalistas que comenzaron como una pequeña secta. Ellos, también, fueron producto de un apocalipsis hecho en EE.UU., esta vez en Asia.

Según Pol Pot, su movimiento había consistido de “menos de 5.000 guerrilleros mal armados inseguros sobre su estrategia, táctica, lealtad y dirigentes”. Una vez que los bombarderos B52 de Nixon y Kissinger habían iniciado su trabajo como parte de “Operación Menú”, el demonio más odiado por Occidente no pudo creer en su suerte.

Los estadounidenses arrojaron el equivalente de cinco Hiroshimas sobre Camboya durante 1969-1973. Arrasaron aldea tras aldea, y volvieron para bombardear los escombros y los cadáveres. Los cráteres dejaron monstruosos collares de masacres, todavía visibles desde el aire. El terror fue inimaginable. Un antiguo funcionario jemer rojo describió cómo los sobrevivientes “se paralizaron y vagaban mudos durante tres o cuatro días. Aterrorizada y medio demente, la gente estaba lista para creer lo que se le decía… Fue lo que hizo que todo fuera tan fácil que fuera conquistada por los Jemeres Rojos.

Una Comisión de Investigación del Gobierno Finlandés calculó que 600.000 camboyanos murieron en la siguiente guerra civil y describió los bombardeos como “la primera etapa en una década de genocidio”. Lo que iniciaron Nixon y Kissinger, fue completado por Pol Pot, su beneficiario. Bajo sus bombas los Jemeres Rojos crecieron hasta ser un formidable ejército de 200.000 combatientes.

El EI tiene un pasado y un presente similar. Según la mayoría de las mediciones versadas, la invasión de Bush y Blair de Iraq en 2003 condujo a la muerte de unas 700.000 personas – en un país que no tenía ninguna historia de yihadismo. Los kurdos habían llegado a acuerdos territoriales y políticos; los suníes y chiíes tenían diferencias clasistas y sectarias, pero mantenían la paz; los matrimonios mixtos eran comunes. Tres años antes de la invasión, conduje por todo Iraq sin sentir temor. En mi camino encontré a gente orgullosa, sobre todo, de ser iraquíes, herederos de una civilización que parecía constituir, para ellos, una presencia.

Bush y Blair hicieron volar en pedazos todo esto. Iraq es ahora un nido de yihadismo. Al-Qaida, como los “yihadistas” de Pol Pot – aprovecharon la oportunidad suministrada por la embestida de Choque y Pavor y la guerra civil que vino después. Siria “rebelde” ofreció incentivos aún mayores, con canales de armas, logística y dinero de la CIA y de Estados del Golfo que corrían a través de Turquía. La llegada de reclutas extranjeros era inevitable. Un antiguo embajador británico, Oliver Miles, escribió recientemente: “El gobierno [de Cameron] ha sido el principal propulsor en el reclutamiento de musulmanes en Gran Bretaña para el terrorismo en este caso”.

El EI es la consecuencia de aquellos en Washington y Londres quienes, al destruir Iraq como Estado y sociedad, conspiraron para cometer un crimen épico contra la humanidad. Como Pol Pot y los Jemeres Rojos, el EI es la mutación de un Estado occidental de terror dispensado por una elite imperial venal impávida ante las consecuencias de acciones emprendidas a gran lejanía en distancia y cultura. Su culpabilidad no puede ser mencionada en “nuestras” sociedades.

Hacen 23 años desde que este holocausto envolvió Iraq, inmediatamente después de la primera Guerra del Golfo, cuando EE.UU. y Gran Bretaña secuestraron al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas e impusieron “sanciones” punitivas a la población iraquí – irónicamente, reforzando la autoridad interior de Sadam Hussein. Fue como un sitio medieval. Casi todo lo que sustentaba a un Estado moderno fue, usando la jerigonza, “bloqueado” – del cloro para hacer que el suministro de agua fuera seguro, hasta lápices para las escuelas, partes para máquinas de rayos-X, analgésicos y medicamentos comunes para combatir cánceres previamente desconocidos causados por el polvo de los campos de batalla en el sur contaminados con uranio empobrecido.

Justo antes de la Navidad de 1999, el Departamento de Comercio e Industria en Londres restringió la exportación de vacunas adecuadas para proteger a los niños iraquíes contra la difteria y la fiebre amarilla. Kim Howells, doctor en medicina y Subsecretario de Estado parlamentario en el gobierno de Blair, explicó el motivo. “Las vacunas para niños”, dijo, “son capaces de ser utilizadas en armas de destrucción masiva”. El gobierno británico pudo salirse con la suya con semejantes abusos porque la información sobre Iraq en los medios –en gran parte manipulada por el Foreign Office– culpaba a Sadam Hussein por todo.

Bajo un engañoso Programa “humanitario” de Petróleo por Alimentos, se permitieron 100 dólares por cada iraquí para que viviera durante un año. Esa cifra tenía que financiar la infraestructura y servicios esenciales para toda la sociedad, como ser energía y agua. “Imagine”, me dijo el Secretario General Adjunto de la ONU, Hans Von Sponeck, “comparar esa cantidad mísera con la falta de agua potable, y el hecho de que la mayoría de la gente enferma no se podía permitir tratamiento alguno, y el simple trauma de vivir de un día al otro, y se obtiene una idea de la pesadilla. Y que no quepa duda, eso es deliberado. En el pasado no quise utilizar la palabra genocidio, pero ahora es inevitable hacerlo.”

Asqueado, Von Sponeck renunció como Coordinador Humanitario de la ONU en Iraq. Su predecesor, Denis Halliday, un importante funcionario de la ONU, igualmente distinguido, también había renunciado. “Me dieron instrucciones”, dijo Halliday, “de que implementara una política que cumple con la definición de genocidio: una política deliberada que ha matado efectivamente mucho más de un millón de individuos, niños y adultos”.

Un estudio del Fondo de las Naciones Unidas para la infancia, UNICEF, estableció que entre 1991 y 1998, el clímax del bloqueo, hubo 500.000 muertes “excesivas” de infantes iraquíes bajo los cinco años. Un periodista de la televisión estadounidense mencionó esto a Madeleine Albright, embajadora de EE.UU. ante las Naciones Unidas, y le preguntó “¿el precio ha merecido la pena?” Albright respondió: “Pensamos que el precio vale la pena”.

En 2007, el alto funcionario británico responsable por las sanciones, Carne Ross, conocido como “Míster Iraq”, dijo a un comité parlamentario de selección, “[Los gobiernos de EE.UU. y el Reino Unido] negaron efectivamente a toda la población los medios para vivir”. Cuando entrevisté a Carne Ross, tres años después, estaba consumido por el arrepentimiento y los remordimientos. “Me siento avergonzado”, dijo. Actualmente es raro ser sincero sobre cómo los gobiernos engañan y cómo los medios dóciles juegan un papel crítico en la diseminación y mantención del engaño. “Suministrábamos [a los periodistas] información falsa de inteligencia esterilizada”, dijo, “o los aislábamos”.

El 25 de septiembre, un titular en el Guardian decía: “Enfrentados con el horror del EI debemos actuar”. El “debemos actuar”, es un fantasma inventado, una advertencia de supresión de la memoria informada, de los hechos, de lecciones aprendidas y de arrepentimiento o vergüenza. El autor del artículo es Peter Hain, ex ministro del Foreign Office responsable por Iraq bajo Blair. En 1998, cuando Denis Halliday reveló la dimensión del sufrimiento en Iraq por el cual el gobierno de Blair compartió la responsabilidad primordial, Hain lo insultó en Newsnight de la BBC como “apólogo de Sadam”. En 2003, Hain respaldó la invasión la invasión por Blair de Iraq asolado sobre la base de mentiras transparentes. En una subsiguiente conferencia del Partido Laborista, desestimó la invasión como un “tema marginal”.

Ahora Hain solicita “ataques aéreos, drones, equipamiento militar y otro apoyo” para los que “enfrentan el genocidio” en Iraq y Siria. Esto favorecerá “el imperativo de una solución política”. Obama piensa lo mismo cuando propone eliminar lo que llama “restricciones” de los bombardeos y ataques de drones. Esto significa que los misiles y las bombas de 225 kilos pueden arrasar las casas de campesinos, como lo están haciendo sin restricciones en Yemen, Pakistán, Afganistán y Somalia – como lo hicieron en Camboya, Vietnam y Laos. El 23 de septiembre un misil crucero Tomahawk cayó en una aldea en la provincia Idlib en Siria, matando a doce civiles, incluyendo mujeres y niños. Nadie hacía ondear una bandera negra.

El día en el que apareció el artículo de Hain, Denis Halliday y Hans Von Sponeck estaban en Londres y fueron a visitarme. No estaban impactados por la hipocresía letal de un político, pero lamentaron la duradera, casi inexplicable, ausencia de diplomacia inteligente en la negación de algo que se pareciera a una tregua. En todo el mundo, desde Irlanda del Norte a Nepal, los que se consideraban los unos a los otros como terroristas y herejes se han reunido alrededor de una mesa. Por qué no ahora en Iraq y Siria.

Como el ébola en África Occidental, una bacteria llamada “guerra perpetua” ha cruzado el Atlántico. Lord Richards, hasta hace poco jefe de los militares británicos, quiere “soldados en tierra” ahora. Tiene lugar una verborrea insulsa, casi sociópata de Cameron, Obama y su “coalición de los dispuestos” –notablemente el agresivamente estrafalario Tony Abbott de Australia– mientras prescriben más violencia desde 10.000 metros de altura en sitios donde la sangre de anteriores aventuras no se ha secado. Nunca han visto bombardeos y al aparecer les gustan tanto que los desean para derrotar al único aliado potencialmente valioso, Siria. No es nada nuevo, como ilustra el siguiente archivo de inteligencia filtrado del Reino Unido y EE.UU.:

“A fin de facilitar la acción de fuerzas liberadoras [sic]… debería hacerse un esfuerzo especial para eliminar a algunos individuales clave [y] proceder con disturbios internos en Siria. La CIA está preparada, y SIS (MI6) intentará organizar menores incidentes de sabotaje y de ataques sin previo aviso [sic] dentro de Siria, trabajando a través de contactos con individuos… un grado necesario de temor… choques fronterizos y choques fronterizos [escenificados] suministrarán un pretexto para intervención… la CIA y MI6 deben utilizar… capacidades en los campos psicológicos y de acción para aumentar la tensión.”

Esto fue escrito en 1957, aunque podría haber sido escrito ayer. En el mundo imperial, nada cambia esencialmente. El año pasado, el ex Ministro de Exteriores francés Roland Dumas reveló que “dos años antes de la primavera árabe”, le dijeron en Londres que se había planificado una guerra contra Siria. “Voy a contarle algo”, dijo en una entrevista con el canal francés de televisión LPC, “estuve en Inglaterra dos años antes de la violencia en Siria para otros asuntos. Encontré a dos altos funcionarios británicos, quienes me confesaron que estaban preparando algo en Siria… Gran Bretaña estaba organizando una invasión de rebeldes en Siria. Incluso me preguntaron, aunque yo ya no era Ministro de Exteriores, si me gustaría participar… Esta operación es antigua. Fue preparada, preconcebida y planificada.”

Los únicos oponentes efectivos de EI son demonios acreditados de Occidente –Siria, Irán, Hizbulá. El obstáculo es Turquía, un “aliado” y miembro de la OTAN, que ha conspirado con la CIA, MI6 y los medievalistas del Golfo para canalizar apoyo a los “rebeldes” sirios, incluyendo aquellos que ahora se llaman EI. El apoyo a Turquía en su antigua ambición de dominación regional mediante el derrocamiento del gobierno de Asad requiere una gran guerra convencional y el horrible desmembramiento del Estado más étnicamente diverso en Medio Oriente.

Una tregua –por difícil que sea lograrla– es la única salida de este laberinto imperial; de otra manera, las decapitaciones continuarán. El que negociaciones genuinas con Siria puedan ser consideradas como “moralmente cuestionables” [el Guardian] sugiere que las presunciones de superioridad entre los que apoyaron al criminal de guerra Blair siguen siendo no solo absurdas, sino peligrosas.

Junto a una tregua, debiera haber un cese inmediato de todos los embarques de materiales de guerra a Israel y el reconocimiento del Estado de Palestina. El tema de Palestina es la peor herida supurante abierta en la región, y la justificación utilizada frecuentemente para el aumento del extremismo islámico. Osama bin Laden lo dejó claro. Palestina también ofrece esperanza. Dad justicia a los palestinos y comenzaréis a cambiar el mundo a su alrededor.

Hace más de 40 años, el bombardeo de Camboya por Nixon-Kissinger desencadenó un torrente de sufrimientos de los cuales ese país nunca se ha recuperado. Lo mismo vale para el crimen de Blair-Bush en Iraq. Con un cronometraje impecable, el último tomo autosuficiente de Henry Kissinger acaba de ser publicado con su satírico título: “Orden Mundial”. En una halagadora reseña, Kissinger es descrito como un “conformador clave de un orden mundial que se ha mantenido estable durante un cuarto de siglo”. Id a decir esto a los pueblos de Camboya, Vietnam, Laos, Chile, Timor Oriental y a todas las otras víctimas de su “habilidad política·. Solo cuando “nosotros” reconozcamos a los criminales de guerra entre nosotros, se comenzará a secar la sangre.

www.johnpilger.com

 

John Pilger , nacido en 1939 en Australia, es uno de los más prestigiosos documentalistas y corresponsales de guerra del mundo anglosajón. Particularmente renombrados son sus trabajos sobre Vietnam, Birmania y Timor, además de los realizados sobre Camboya, como Year Zero: The Silent Death of Cambodia y Cambodia: The Betrayal.

 Fuente: http://www.atimes.com/atimes/World/WOR-01-091014.htm

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por Augusta Clara às 08:00

Sábado, 31.08.13

El "déjà vu" sirio - Pascual Serrano (eldiario.es)

 

Pascual Serrano  El "déjà vu" sirio

Estar en contra de un bombardeo de la OTAN o una invasión estadounidense no significa que se defienda al régimen de Asad  

 

   Publicado em Rebélion, 30 de Agosto de 2013

   Todo parece indicar que EEUU bombardeará Siria en los próximos días, es lo que los medios y la diplomacia denominan eufemísticamente “intervenir”. Para empezar debemos aclarar que tenemos la humildad de reconocer que, aunque parece indiscutible que hubo una masacre por armas químicas, no sabemos quiénes fueron los responsables. Es por ello que la ONU envía inspectores a la zona. Ignorado esto podemos presentar algunas deducciones lógicas. La primera de ellas es el principio establecido en el Derecho Romano y utilizado en criminalística de “cui prodest” (¿quién se beneficia?). Desde hace semanas, en la agenda de las potencias occidentales y sus adláteres árabes están las acusaciones contra el gobierno sirio por el uso de armas prohibidas, lo más absurdo que podría hacer ese gobierno sería asesinar un millar de civiles, incluidos niños, en un barrio que no forma parte del frente y poner en bandeja la justificación de una intervención militar de EEUU o de la OTAN. Es decir, la respuesta de “a quien beneficia” la masacre por agentes químicos es los partidarios de esa intervención militar contra Siria.

Lo siguiente que hemos comprobado es la rápida difusión de la noticia señalando la autoría del gobierno sirio. Tan rápida que el día 21 los medios internacionales estaban informando de una masacre de 650 personas por parte del ejército sirio utilizando como fuente informativa un tuit de la oposición siria. Nada más. No se me ocurre ningún agente social que pueda conseguir ser titular mundial con un tuit.

Inmediatamente, los gobiernos que han mostrado su apoyo a los rebeldes sirios comienzan a exigir la presencia de los inspectores en la zona para confirmar el ataque y determinar sus responsables, y acusan al gobierno sirio de no colaborar. Sin embargo, cuatro días después ese gobierno está autorizando la presencia de los inspectores y dotándoles de escolta para desplazarse a la zona. Cuando se dirigen al terreno, estos inspectores sufren un tiroteo. De nuevo el gobierno es acusado de la responsabilidad de los disparos de francotiradores al convoy. Sería un cosa curiosa que un bando escolte a unos inspectores de la ONU y al mismo tiempo les disparara. A continuación, los mismos que exigían la presencia de inspectores dicen que ya es tarde, que no necesitan a los inspectores. Sin esperar a las conclusiones del equipo de investigadores de Naciones Unidas, el secretario de Defensa estadounidense, Chuck Hagel, dice que ya tienen la información de inteligencia que demostrará que “no fueron los rebeldes y que el Gobierno sirio fue el responsable".

De nada sirve que el gobierno sirio lo niegue, o que Médicos sin Fronteras afirme que “no puede establecer la autoría del ataque”. La información del gobierno sirio, difundida por la televisión nacional de ese país, asegurando que el ejército allanó el día 24 un depósito de los opositores armados en Jobar, localidad de la periferia de Damasco, en donde halló varios barriles de agentes tóxicos con la inscripción hecho en Arabia Saudita, además de máscaras antigás y pastillas para neutralizar los efectos por la exposición a dichos químicos, sólo fue recogida por Prensa Latina.

El gobierno que más muertes ha provocado en la historia por armas atómicas (Hiroshima y Nagasaki) y por armas químicas (agente naranja en Vietnam) es el que se presenta como protector mundial de los daños por esas armas. El gobierno que inició una guerra de Iraq, que todavía continúa, justificada por unas armas de destrucción masiva que no existían, ahora propone hacer lo mismo por unas armas químicas fundadas en las mismas pruebas. La sensación de déjà vu con la invasión de Iraq es inevitable. Entonces pidieron inspectores y cuando se encontraban en el terreno les obligaron a salir precipitadamente porque comenzaban a bombardear.

Son los mismos gobiernos que se escudaron en una resolución de la ONU para proteger a los libios y terminaron bombardeando el convoy del presidente para que una horda de mercenarios lo linchara y colgara el vídeo en internet. Es la misma OTAN que bombardeó Yugoslavia sin autorización del Consejo de Seguridad argumentando una limpieza étnica que los forenses demostraron falsa y que, una vez más, lo volverá a hacer en Siria sin importarle la legislación internacional. Los mismos países que invadieron Afganistán para liberar a las mujeres de los talibanes y hoy siguen siendo lapidadas y el país aumentando su récord de producción de opio, corrupción y pobreza.

A todas esas personas bienintencionadas que dicen que no podemos permanecer impasibles ante la masacre de cientos de civiles en Siria hemos de explicarles que esos libertadores que esgrimen el derecho de proteger, la defensa de los derechos humanos y la implantación de la democracia cargan con demasiados antecedentes para que podamos creer en sus buenas intenciones.

Como señala Jean Bricmont (Imperialismo humanitario. El uso de los Derechos Humanos para vender la guerra, El Viejo Topo, 2008), asistimos a que gran parte del discurso ético de la izquierda considera la necesidad de exportar la democracia y los derechos humanos echando mano de las intervenciones militares del primer mundo, y califican de relativistas morales e indiferentes al sufrimiento ajeno a quienes critican esas injerencias. De forma que es precisamente esa izquierda la que inventa e interioriza “la ideología de la guerra humanitaria como un mecanismo de legitimación”. Es un error plantear que existen gobiernos buenos -que pueden invadir- y malos -que merecen ser invadidos y derrocados-. No olvidemos que si aceptamos esa opción, la invasión legítima, en el fondo, estamos autorizando la del fuerte sobre el débil. ¿Acaso invadirá Brasil (tan democrático como EEUU) a Iraq para instaurar la democracia? ¿Aceptaríamos que el Líbano bombardeara con carácter preventivo a Israel? Recordemos que ha sido atacado alguna vez por ese país, estaría muy fundado su ataque preventivo.

Olvidan también que el poder siempre se ha presentado como altruista. Decir que se bombardea Yugoslavia para impedir una limpieza étnica, se invade Afganistán para defender los derechos de las mujeres, se ocupa Iraq para llevar la democracia y liberar al país de un dictador o se ataca Siria para derrocar a un tirano no difiere mucho del discurso de la Santa Alianza para enfrentar las ideas de la Ilustración que inspiraron la Revolución Francesa, o del de Hitler que justificó su invasión de los Sudetes checoslovacos para defender a la minoría alemana. Parece que esa izquierda de fervor internacionalista humanitario olvida que, ya en los tiempos más recientes, el intervencionismo extranjero occidental, que viene a ser lo mismo que decir el estadounidense, es el que apoyó en Indonesia a Suharto frente a Sukarno, a los dictadores guatemaltecos frente a Arbentz, a Somoza frente a los sandinistas, a los generales brasileños contra Goulart, a Pinochet frente a Allende, al apartheid frente a Mandela, al Sha contra Mossadegh y a los golpistas venezolanos contra Chávez. Si de intervenir para proteger y salvar vidas se trata, bastaría con “bombardear” muchos países de África con tetra briks de leche en lugar de bombas de racimo.

Tampoco es que estemos defendiendo a talibanes, a Sadam, a Gadafi ni Al Assad. Estar en contra de un bombardeo de la OTAN o una invasión estadounidense no requiere de un pronunciado rechazo expreso a esos regímenes para que no se interprete que se defienden, el asunto que debemos plantearnos es la violación de la legislación internacional por parte de una potencia invasora, y las mentiras en las que se escudan para justificarla.

Fuente original: http://www.eldiario.es/zonacritica/deja-vu-sirio_6_169443055.html

 

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por Augusta Clara às 08:00

Sexta-feira, 23.08.13

“Asistimos a una época en la que la humanidad se está volviendo salvaje” - Jacques Vergès

 

Hemeroteca. Entrevista a Jacques Vergès realizada en marzo de 2006, tras su fallecimiento

 

 
Traducido del francés para Rebélión por Beatriz Morales Bastos.
 
 
Publicado en 18/08/2013
 
 
   Jacques Vergès se ha apagado para siempre. Clarividente e inflexible, comprometido e indiferente a la vez, sensible al sufrimiento de las personas débiles y vencidas, Jacques Vergès fue durante toda su vida el blanco de aquellos que se dedican a arrojar el oprobio sobre cualquier testigo lúcido y rebelde. Nunca flaqueó. Rendimos aquí homenaje a este personaje fuera de lo común volviendo a difundir la entrevista que nos concedió en marzo de 2006 durante un encuentro que nos resultó inolvidable.  

 

El Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia es una institución ilegal”

 

Creemos que son importantes voces como la de Jacques Vergés en el momento en que tantas personas tratan de entender el silencio de sus autoridades ante las víctimas que en Iraq, Afganistán, Palestina y también en casa se dejan sin protección.  

Silvia Cattori : Usted conocía a Milosevic. ¿Qué sintió al conocer su muerte? 

Jacques Vergès: Soy uno de sus abogados. ¿Qué sentí? Sentí indignación porque a todas luces es una muerte que se ha querido. Desde este punto de vista es un asesinato. Milosevic estaba muy enfermo. Le impusieron unas sesiones agotadoras que terminaban después de la hora de su paseo cotidiano, que consistía en recorrer los cien pasos del patio de la cárcel. Estuvo muy enfermo a principios de este año y pidió que lo atendieran en Rusia. Ya no estamos en los tiempos de la Guerra Fría. Los rusos habían prometido mantenerlo en manos de la justicia, no permitirle escapar. El Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (TPIY) denegó que se le tratara en Rusia. Se le denegó a este hombre que necesitaba un tratamiento urgente, con el objetivo de que muriera.

Hoy la autopsia afirma que murió de infarto, lo que es una muerte natural. No es cierto. Se puede provocar la muerte natural. Durante la guerra de Argelia las nietas de un hombre al que acabaran de detener me nombraron su abogado. Les dije que iba a intervenir ante las autoridades para que no lo torturaran y ellas me contestaron: “Pero, no se trata de torturas, se trata de su vida, es diabético y necesita una inyección diaria de insulina, sin la cual muere”. Murió de muerte natural.

En el caso de Milosevic, aunque no se encuentren restos de veneno, ha muerto de muerte natural, pero una muerte natural provocada. Me preguntan: pero ¿por qué? Porque, en primer lugar, era un hombre valiente, que se defendía solo ante el tribunal y querían quebrarlo, aún a riesgo de matarlo. Pues buen, lo han matado. Por eso afirmo que este tribunal es un tribunal de asesinos. 

Silvia Cattori: Por consiguiente, ¿ha cometido un fallo Carla del Ponte al no conceder al acusado el respeto al que tiene derecho todo preso? 

Jacques Vergès: Sí, se le ha negado a Milosevic el respeto al que tiene derecho todo preso. En Francia tenemos un exministro, Maurice Papon, que fue condenado por crímenes contra la humanidad. Se sintió enfermo. Los médicos lo constataron y se le puso en libertad. Se le trató humanamente. 

Silvia Cattori: ¿No siente usted consideración alguna por el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia? 

Jacques Vergès: Este Tribunal Penal Internacional es una institución ilegal que ha sido establecida por el Consejo de Seguridad, el cual no tiene ningún poder judicial. No se puede delegar un poder que no se tiene. La Asamblea era la única que podía decidirlo.

En segundo lugar, este tribunal carece de ley. En Francia, cuando una persona acude ante un tribunal, existe un código de procedimiento que se aplica. En el caso del TPIY, no hay código de procedimiento. El procedimiento del TPIY cambia según sus necesidades. En lo que concierne a Milosevic, se ha cambiado el procedimiento veintidós veces.

En tercer lugar, este tribunal se ocupa de hechos anteriores a su creación, lo que es ilegal. Eso se llama “retroactividad de la ley penal”, procedimiento que es perfectamente contrario a todas las reglas democráticas. Este tribunal admite que unos testigos puedan dar testimonio ocultos. ¡¿Cómo es posible que haya un debate?!

Este tribunal afirma que en algunos casos el rumor público bastará como prueba. Ahora bien, sabemos hasta qué punto el rumor público está repleto de errores y de manipulaciones. Finalmente, como colofón a todo esto, el tribunal acepta donaciones: el 14 % del presupuesto del TPIY proviene de donaciones. Por ejemplo, George Soros, que es un adversario de Serbia, contribuye al pago del salario de los jueces. ¿Qué diría usted si tuviera que comparecer ante un tribunal pagado por una cadena hotelera o por una cadena de tiendas de alimentación? 

Silvia Cattori: ¿Acaso ya no existe la legalidad internacional? Por consiguiente, ¿qué confianza pueden tener todavía en la justicia las personas débiles? 

Jacques Vergès: ¿Legalidad internacional? ¿Ha oído hablar de Guantánamo? ¡¿Qué legalidad?!? Aún se ha sabido algo que es todavía peor que Guantánamo: que unos servicios secretos estadounidenses tienen en Europa prisiones a las que se envía a personas para que sean torturadas en ellas sin que se sepa. Se han barajado nombres como Polonia y Rumanía. 

Silvia Cattori: ¿Cómo es posible que Francia o Europa no den un puñetazo en la mesa ante la gravedad de las violaciones a las que asiste el mundo? 

Jacques Vergès: Lo que me gustaría en este sentido es que países como Francia se opusieran pero, por desgracia, no es el caso. Creo que el que [Francia] se haya opuesto a la guerra contra Iraq ya es gran cosa, es algo inesperado.

Estados Unidos mantiene presas a personas en Guantánamo fuera de toda legalidad. Estos presos ni siquiera dependen de la ley estadounidense. También se ha visto en la cárcel de Abu Graib como la tortura ya no era un instrumento del interrogatorio, sino un instrumento de humillación de la dignidad humana. En Argelia los franceses afirmaban que cuando torturaban, lo que era innoble, era para obtener informaciones. Pero cuando, como hemos visto, una joven estadounidense se ríe arrastrando de una cadena a un hombre que agoniza, esto no se hace para buscar documentos, es para asimilar a ese hombre a una bestia. Asistimos ahí a una época en la que la humanidad se está volviendo salvaje. 

Silvia Cattori: Al no condenar a Estados Unidos y Gran Bretaña durante los años en los que, violando la ley, estos países bombardearon en Iraq la zona llamada “de exclusión aérea” [No fly zone], ¿no se hizo cómplice la ONU de los preparativos de esta guerra? 

Jacques Vergès: Por supuesto que sí. Ninguna instancia condenó verdaderamente los malos tratos a estos presos. Sin embargo, la ONU no votó esta guerra. Los estadounidenses emprendieron esta guerra con una mentira. Todo el mundo sabía perfectamente que Saddam Hussein no tenía armas de destrucción masiva. Y, a pesar de ello, la guerra se llevó a cabo con este falso pretexto. Y nadie condena a los agresores.

Por otra parte, hubo un embargo [en Iraq] entre ambas guerras, un embargo que provocó la muerte de quinientos mil niños y niñas. Es la OMS quien lo afirma. Cuando se le preguntó a [la entonces secretaria de Estado estadounidense] Madaleine Albright qué opinaba de ello, respondió: “Es el precio de la democracia”. ¿Acaso un régimen, sea el que sea, merece el sacrificio de quinientos mil niños y niñas? Donde se encuentra a los criminales contra la humanidad es entre las grandes potencias occidentales 

Silvia Cattori: La gente recuerda la época en la que los medios de comunicación le calificaron de “nazi”, de “terrorista” por haber defendido a Barbie y Carlos. ¿No le molesta cuando le arrastran por el fango? 

Jacques Vergès: No. 

Silvia Cattori: Y cuando le tratan de “antisemita”; ¿le deja indiferente? 

Jacques Vergès: Mire, desde el momento en que no es verdad, me deja indiferente. 

Silvia Cattori: ¡Pero el rumor puede destruir carreras! 

Jacques Vergès: Vivo en un país que se llama Francia. Existe una tradición en Francia: el francés tiene tendencia a sentirse solo contra la clase dominante. Está a favor de d’Artagnan, de Mandrin. 

Un día salía de la sala de lo criminal de Aix. Atravesé el mercadillo que se forma en la inmediaciones del Palacio de Justicia. Un colega me dijo: “No me sorprende cuando la gente te reconoce, lo que me sorprende es la manera como te saludan: no saludan a un notable, saludan a un cómplice. Sigamos, pues, maestro”. 

Silvia Cattori: Aparte de usted, hay muchas personas a las que se acusa de “antisemitismo”, de ser “antijudías”, que es un delito que ¡pesa más que la acusación de “racismo”, de ser “antiárabe”! 

Jacques Vergès: Ahora no se me trata de antisemita. Mi alegato de defensa se editó y difundió en la televisión; se vio claro que yo no había mantenido un discurso “antisemita”. Usted sabe cuál es el problema de los medios de comunicación: los medios aúllan con los lobos. Consideran que es su función. Durante el proceso a Barbie le dije a un periodista de la televisión: “El servicio que usted podría hacerme es el de publicar todos los días mi foto en su telediario y decir «este hombre es un cabrón». Los franceses no son tan brutos y descifrarán su mensaje, y se dirán: si se le insulta tanto es que es un buen tipo”. 

Silvia Cattori: ¿Cree usted verdaderamente que las personas sometidas al bombardeo mediático saben tener en cuenta todos los factores? 

Jacques Vergès: A la larga, sí. 

Silvia Cattori: Usted ha conocido a personalidades como Tarek Aziz, al que muchas personas respetaban. Hoy se les trata como a perros, se les tortura. ¿Cómo vive usted, en su fuero interno, esta violencia de los Estados hecha en nombre “de los derechos humanos y de la democracia”, y que ya ha causado tantas víctimas y tanto sufrimiento?  

Jacques Vergès: Como la gran impostura. Vivimos un periodo de salvajismo y de impostura. Saddam Hussein era un aliado de Occidente y después un día se pensó que era demasiado fuerte y se decidió abatirlo. Y a continuación, se le abatió a base de mentiras. Hoy se reconoce eso.

Y también se nos dice que se está luchando por los derechos humanos, pero nunca se ha humillado y pisoteado tanto a las personas como en las cárceles estadounidenses, en Iraq y en Guantánamo. Se fue a Afganistán para vencer a los talibán y el resultado es que la producción de opio se ha multiplicado por diez.

Se amenaza a Irán afirmando que Irán no tiene derecho a tener la bomba atómica. Ni siquiera debe haber la sospecha de que tenga medios de fabricar la bomba nuclear, aunque Irán tiene dos vecinos que ya la tienen: Pakistán por una parte e Israel por otra. ¿Por qué estos dos países tiene derecho a tener la bomba e Irán no? No busque respuestas. Son decisiones de los poderosos del momento. 

Silvia Cattori: ¿Imagina usted que se pueda modificar el curso de las cosas?  

Jacques Vergès: En 1941 en Europa se podía prever que las cosas cambiarían si Hitler hacía una locura. La hizo: atacó la Unión Soviética y fue derrotado.

Creo que todo esto va a terminar por medio de una locura y, desgraciadamente, de una gran masacre. En ese momento se pondrá fin a este estado de hipnosis en el que vive el mundo. Por ejemplo, se sabe muy bien que si Estados Unidos ataca Irán asistiremos a una confrontación extremadamente grave en todo Oriente Próximo, que incluso tendrá consecuencias para los países occidentales, con el precio del petróleo. ¡Por eso dudan tanto! 

Silvia Cattori: Por consiguiente, las llamadas “guerras preventivas”, defendidas incluso por personalidades que se consideran humanitarias, como Pascal Bruckner y Bernard Kouchner, por ejemplo, ¡no llevan al mejor de los mundos! 

Jacques Vergès: No. No hay más que ver actualmente esta supuesta “guerra contra el terrorismo”. ¿Qué es el “terrorismo”? No es una entidad. Yo hice la guerra en la armada francesa, era artillero. La artillería no era una entidad. No había una artillería contra una infantería. Había una artillería alemana y una artillería francesa.

Los “terroristas” son diferentes entre sí. Los miembros del IRA y los de Al Qaeda no son los mismos, ni los de ETA y los corsos son los mismos. Pero en nombre del “terrorismo” se justifica todo. 

Silvia Cattori: ¿No existe un derecho internacional para los pueblos bajo ocupación o agredidos, para que se defiendan? 

Jacques Vergès: Eso se llama resistencia. En Francia la palabra terrorismo la utilizaron por primera vez los alemanes, durante la ocupación. 

Silvia Cattori: Entonces, ¿cómo explicar que, con el acuerdo de todos los partidos, desde la extrema izquierda a la derecha, el Parlamento Europeo haya inscrito al movimiento Hamas en la lista de “organizaciones terroristas” a petición de Israel y de Estados Unidos? 

Jacques Vergès: Porque, en mi opinión, se vive en un equívoco. Durante el juicio contra Barbie yo decía que cuando se examinan los crímenes de la Alemania nazi, “antes de juzgar, hay que tratar de barrer ante la puerta de casa”. La Gestapo cometió menos crímenes en Francia que los que cometió Francia en Argelia, o que los que cometieron los rusos en Afganistán o los estadounidenses en Vietnam. Y se me responde: “No, nosotros somos una democracia”.

Pero una democracia es capaz de crímenes. Existe este equívoco: ¡la democracia no sería capaz de crímenes! Al contrario. Cerca de Nueva Zelanda tiene usted una isla que es mayor que Suiza: Tasmania; ya no existe Tasmania. La última tasmana murió en 1977, destruida por los colonos ingleses. Tomemos el caso de los pieles rojas, de los incas, de los aztecas, ¡todos fueron destruidos!; eran civilizaciones florecientes.

Por consiguiente, las democracias son tan capaces de crímenes como las dictaduras. Con circunstancias agravantes en el caso de las democracias: la opinión pública es conocedora. Se me dice que existe la libertad de prensa. Entonces, esto agrava la responsabilidad de la opinión. 

Silvia Cattori: ¡Yo no creo que la opinión pública sea conocedora! 

Jacques Vergès: Durante la guerra de Argelia denunciamos la tortura. En el caso de Abu Graib, todo el mundo sabe lo que pasa, aparecieron las fotos en las televisiones. 

Silvia Cattori: La opinión pública estuvo precondicionada: ¿acaso no se le presentó la guerra como el “mal menor”? 

Jacques Vergès: Pero la historia del “mal menor” no excusa esta inhumanidad gratuita y la opinión pública lo sabe, y la opinión pública no reaccionó. 

Silvia Cattori: ¿Se imaginaba usted hace quince años que las cosas serían así? 

Jacques Vergès: Sí, a partir de la caída del muro y de la caída de la URSS, cuando Estados Unidos se encontró con que era el único amo y a la cabeza, unos dirigentes incultos. 

No es sorprendente que los dirigentes alemanes y franceses hayan estado en contra de la guerra en Iraq. Francia y Alemania no son islas. Chirac tiene una experiencia del mundo árabe. Fue oficial en Argelia, sabe qué es una guerra de liberación.

Los estadounidenses no lo saben. Estados Unidos es una isla. Puede que lo sepan la capa culta de la costa oeste y este, pero el Estados Unidos profundo, desde Nebraska a Arkansas, lo ignora. En Belgrado les decía a unos serbios: “¿cómo quieren explicar a un tipo de Arkansas que Kosovo es la cuna de su nación? Ellos no tienen naciones. No tienen historia”. 

Silvia Cattori: ¿Quiere usted decir que han vuelto los bárbaros? 

Jacques Vergès: Si, desde luego. Creo que la humanidad no ha vivido una época tan salvaje como esta. En Europa había ciertas reglas; hoy ya no se respetan. 

Silvia Cattori: ¿Quién puede hacer de contrapeso de la superpotencia estadounidense? 

Jacques Vergès: Desde el punto de vista militar, nadie. Pero desde el punto de vista económico, muchos países pueden. Hoy la guerra ya no es solo militar, está fuera de las normas. Basta con que dos torres se desmoronen en Nueva York, con un atentado de una organización que no tiene territorio, para que las compañías aéreas estadounidenses se declaren en quiebra. Basta con que haya unas maniobras chinas en el estrecho de Formosa para que se hunda la Bolsa de Taipei. 

Al final, incluso estando sometidos, la televisión y los periódicos tendrán que decir ciertas cosas. La opinión pública es muy lenta en cambiar de punto de vista, pero se despertará. Un día cambiará de punto de vista. 

Silvia Cattori: ¿Quiénes son hoy los propietarios de las democracias occidentales? ¿Quién manda realmente? ¿A quién pueden acudir todavía los pueblos oprimidos?  

Jacques Vergès: En nuestras democracias, son los directivos de las grandes empresas. El ejemplo es típico: cuando los fabricantes de galletas “LU” despiden a su personal, los huelguistas se dirigen a Lionel Jospin, que entonces era el primer ministro francés, y este les responde: “¿Qué puedo hacer?”. Efectivamente, en el sistema actual no podía hacer nada. 

Silvia Cattori: Así pues, ¿la gente ya no puede cambiar nada? 

Jacques Vergès: Sí, pero para cambiar se necesitarán verdaderamente grandes conmociones. 

Silvia Cattori: Actualmente el relator Especial del Consejo de Europa, el fiscal suizo Dick Marti, encargado de aclarar la existencia de “prisiones volantes” de la CIA, lucha con los gobiernos reticentes a suministrarle información. ¿Cree usted que va a poder ir hasta el final de la investigación? 

Jacques Vergès: Si quiere puede lograrlo. Cuando uno se empeña la verdad acaba siempre por resplandecer: siempre hay testigos. Lo conseguirá a condición de que acepte estar aislado y ser insultado. Le deseo mucha suerte.

Esta entrevista se publicó el 14 de marzo de 2006: http://www.silviacattori.net/article141.html

Fuente: http://www.silviacattori.net/article4705.html

 

 

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por Augusta Clara às 08:00

Segunda-feira, 01.07.13

La NSA espió a Chávez en Roma - Gianni Cipriani

 

Gianni Cipriani  La NSA espió a Chávez en Roma

 Dos aviones espías sobrevolaron Roma

(Traducido del italiano por S. Seguí)

 

Publicado no Rebélion em 30 de Junho de 2013  

 

    El Datagate? Comenzó en Roma cuando la National Security Agency  (NSA) espió la visita de Chávez.  En mayo de 2006 los servicios secretos de EE UU organizaron una masiva operación de espionaje contra el  presidente venezolano. La capital italiana estuvo interceptada durante  una semana.  

 

El Datagate se inició en Roma en mayo de  2006, cuando por orden de George Bush la mitad de la ciudad fue  interceptada por la NSA, que quería conocer hasta el mínimo detalle de  la visita de Hugo Chávez a Italia.

Primero Roma, luego el G-20  en 2009, con técnicas y tecnologías más refinadas. Edward Snowden ha  revelado que el G-20 de 2009 se caracterizó por un complejo sistema de  espionaje de las conversaciones de delegaciones enteras y de los líderes que asistieron a la cumbre, a través de la instalación de Internet cafés dotados de software espía, y del control capilar del sistema de Blackberry utilizado por los invitados, entre otras diabluras. 

Lo que todavía no se sabe –y lo que Globalist es capaz de informar gracias a una fuente calificada que tuvo un papel  directo en la historia– es que la gran operación de espionaje del G-20  tuvo en Italia su auténtico banco de pruebas. Una acción masiva de la  NSA que se tradujo en un enorme salto de calidad que permitiría a la  agencia de inteligencia convertirse en el Big Brother a escala planetaria de que hoy estamos hablando. 

Volvamos a mayo de 2006, en la segunda visita a Italia de Hugo Chávez,  presidente de Venezuela. Chávez estaba en esos momentos en una posición  de confrontación con Estados Unidos y, en particular, con George Bush,  al que unos meses más tarde (en septiembre) definiría como un diablo que dejaba tras de sí un rastro de azufre. Por otra parte, unos años antes  Estados Unidos había apoyado el fallido golpe de estado contra el  presidente venezolano, y uno de los agentes de la CIA implicados en el  complot había sido destinado posteriormente a la estación de la CIA en  Roma. Coincidencias. 

La NSA, durante esos días, llevó a cabo una operación de sigint ( signal intelligence ) es decir, de espionaje electrónico, sin precedentes, que fue el  comienzo de una nueva etapa en su capacidad de control y penetración.

7 de mayo 2006 . En el aeropuerto de Ciampino, en zona reservada, aterriza un avión  que transportaba a algunas personas “invisibles”, sin nombre ni  identidad. El procedimiento es el mismo que más tarde sería conocido  para el público en las entregas extraordinarias y que ya era procedimiento estándar: nivel de secreto máximo, con el menor número de posibles huellas.

 Los ocupantes de la aeronave eran parte de un equipo de élite de la  NSA. Al llegar a Ciampino fueron llevados directamente a un ala de la  Embajada de EE.UU. en la Via Veneto, donde permanecieron recluidos en  régimen de aislamiento durante la duración de la misión. Nada de  hoteles, nada de contactos con el mundo exterior, ni siquiera con el  personal de la Embajada. Después de la misión, mismo recorrido a la  inversa hasta Ciampino. El equipo llevaba equipos de última generación  (estamos hablando de 2006), capaces de interactuar con el sistema de  satélites y guiar a éstos e interactuar con los aviones espías.

9 de mayo de 2006 . En el cielo de la capital comienzan a volar dos aviones espías  controlados directamente por la NSA. Dos aviones que se relevan y que  permanecen 24 horas al día en vuelo sobre Roma para que no perder ni un  minuto de supervisión.

10 de mayo de 2006 . Llega a Roma el presidente venezolano, Hugo Chávez. El suyo es un viaje por toda  Europa. En Roma, el encuentro más importante está programado para el día 11 por la mañana: se trata de una visita al Papa Benedicto XVI. También en la agenda hay una visita y entrevista privada con el presidente de  la Cámara, Fausto Bertinotti. Chávez va directo a un hotel de Via  Veneto, que se halla, paradójicamente, a unas pocas decenas de metros  del equipo llegado a la capital para espiarlo. Pero es sólo un detalle:  la tecnología hubiera garantizado también un monitoreo a una distancia  de kilómetros. 

La operación de la NSA se inicia en todos sus  aspectos. Llega poner bajo control todas las frecuencias de radio  (incluyendo las de los equipos italianos); y también llega a controlar  la red internet de manera similar, por supuesto de acuerdo con las  posibilidades de la época, a la descrita por Snowden para China:  mediante entrada en los nodos de las redes de comunicación que dan  acceso a las comunicaciones de cientos de miles de personas sin tener  que piratear cada uno de los ordenadores, y obviamente también los  teléfonos. 

Durante toda la duración del viaje, Hugo Chávez es  acechado electrónicamente gracias a dos instrumentos de extraordinaria  importancia para la sigint : el bombardeo por radio y las  capacidades de escucha a gran distancia. Es decir, sólo con el uso de  satélites y aviones espías, la NSA era capaz de escuchar las  conversaciones de Chávez, incluso las que se llevaban a cabo en lugares  privados y cerrados y, por supuesto, en lugares abiertos. No había  ninguna necesidad de instalar micrófonos en las habitaciones o de enviar a ningún espía armado con un micrófono espía en el tobillo. Todo  circulaba vía satélite con potentísimas tecnologías. Obviamente  carísimas. 

Además, cuando el presidente venezolano se  trasladaba de un lugar a otro, o estaba en algún lugar en el que las  ondas de radio causaban interferencias y no se llegaba a escuchar las  conversaciones, la NSA era capaz de activar un dispositivo de emergencia consistente en tumbar todas las ondas y frecuencias en un radio de 500 a 600 metros. En la práctica, mientras estaba activo el dispositivo los  mandos a distancia de los televisores o el control remoto de las puertas no funcionaban, las líneas de teléfonos móviles quedaban interrumpidas, y los aparatos de radios reducidos al silencio. Todo ello no durante  horas, sino por unas pocas decenas de segundos. Nada que no pudiera  confundirse con un mal funcionamiento temporal normal, que por lo tanto  no generase sospechas. Pero que ofrecía a la NSA el tiempo necesario  para “ limpiar” la señal. 

La operación Chávez costó una  fortuna, pero fue una orden explícita del propio George Bush, quien veía en el presidente de Venezuela uno de sus principales enemigos y del que quería conocer todos los detalles, sus estrategias y cuáles eran sus  contactos y referencias internacionales. 

Tras la partida de  Chávez, los dos aviones espías emigraron a otros cielos. El equipo de la NSA siguió recluido en la Embajada un día más antes de ser devuelto en  secreto a Ciampino; los altos mandos de la NSA que habían estado  siguiendo el operativo desde la sala de mandos (al igual que Obama  hubiera seguido la muerte de Bin Laden, y como vemos en las películas)  comenzaron a analizar el botín. 

Cuál era el botín de esa  operación? Continuará en un próximo episodio. Por el momento tenemos una seguridad: la operación de Chávez fue una prueba. Sin ella no hubiera  habido la del G-20 y quién sabe cuántas más. Era el año 2006. Desde  entonces ya no se han detenido.

 

Fuente: http://megachip.globalist.it/Detail_News_Display?ID=78687&typeb=0&Datagate-Inizio-a-Roma-quando-Nsa-spio-Chavez-

 

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