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Delícias são tudo o que nos faz felizes: um livro, a magia dum poema ou duma música, as cores duma paleta ... No jardim o sol não raia sempre mas pulsa a vida, premente.
Serge Halimi Netanyahu presidente de la derecha estadounidense?
Le Monde Dilomatique
| Traducido del francés para Rebelión por Susana Merino |
Rebelión, 6 de Março de 2015
Hace unos veinte años un antiguo candidato republicano a las elecciones presidenciales de Estados Unidos comparó el Congreso estadounidense con un “territorio israelí ocupado”. En 2015 es inimaginable que un dirigente republicano hable con tanta perfidia. Efectivamente el señor Netanyahu y sus ideas se imponen sin resistencia y sin el menor esfuerzo en el cenáculo parlamentario de Washington. Y encuentran más oposición… ¡En la Knesset israelí!
La situación no se explica solo porque haya una mayoría republicana en las dos cámaras del Congreso, porque los demócratas – y el mismo Barack Obama – casi nunca niegan nada a la derecha israelí y a su poderoso lobby el AIPAC (1). Defendiendo ante él, al presidente de EE.UU. Samantha Powers, embajadora de Estados Unidos en la ONU, acaba de recordarles que durante los seis últimos años el presidente Obama dedicó 20.000 millones de dólares a la seguridad de Israel (2).
Tal vez en parte por razones religiosas vinculadas al predominio de los evangelistas, los más conservadores de las difusas teorías sobre el Apocalipsis (3) o en parte porque el Partido Republicano como el actual primer ministro israelí, adora describir un Occidente rodeado de enemigos (especialmente musulmanes) con el objeto de justificar las numerosas intervenciones armadas y los enormes gastos militares, el señor Netanyahu se ha convertido en el héroe de la derecha estadounidense, su Winston Churchill, al que les gustaría tener como jefe del Estado más que al actual habitante de la Casa Blanca, un hombre al que aborrecen hasta el punto de dudar permanentemente de su patriotismo y hasta de la nacionalidad estadounidense que figura en su pasaporte (4).
Después de la última incursión asesina de Israel en Gaza, entusiasmada por los medios empleados en esa oportunidad, una de las estrellas de Fox News, Ann Coulter, expresó: “Me gustaría que Netanyahu fuese nuestro presidente. Y sí, es cierto que a veces se mata a chicos palestinos, pero es porque forman parte de una organización terrorista que daña a Israel. Y Netanyahu hace bien al burlarse de lo que le dicen lloriqueando los responsables religiosos acerca de los chicos palestinos. Se burla también de lo que le dicen las Naciones Unidas, de lo que le dicen los medios. Somos un país, tenemos nuestras fronteras. Netanyahu hace respetar las suyas ¿Por qué nosotros no podemos hacer lo mismo?” (5).
John Boehmer, presidente republicano de la Cámara de Representantes, le invitó de golpe, sin avisar a Obama, con el objeto de que explique a los parlamentarios estadounidenses que la política que lleva a cabo la Casa Blanca con Irán amenaza la existencia de Israel. Especialista en comunicación y con una larga experiencia en EE.UU. por haber sido embajador de su país en la ONU (período en el que mantuvo muchas entrevistas con los medios), el primer ministro israelí no dejó de acudir al Muro de los Lamentos (frente a algunas cámaras) antes de volar a Washington. Y de comparar tranquilamente al régimen iraní con el Tercer Reich.
Ante el carácter grosero –por no decir la grosería– de esa situación, Obama se mostró más audaz que de costumbre e hizo saber que no recibiría al primer ministro israelí. Y que tampoco su vicepresidente Joseph Biden, ni su secretario de estado John Kerry acudirían a oír el discurso del jefe del Likud, destinado a confrontar la política exterior de su administración ante una tormenta de aplausos parlamentarios. Hace unos tres años, para explicar el inhabitual compromiso de Netanyahu con la campaña presidencial de Mitt Romney contra Obama, el diario israelí Haaretz subrayaba ya que el primer ministro israelí no solo habla inglés o americano, sino que normalmente habla “republicano”.
¿Su desagradable diatriba ante el Congreso de Estados Unidos permitirá a Netanyahu imposibilitar cualquier acuerdo entre Washington y Teherán presentándolo como un nuevo Múnich y a Obama como un nuevo Chamberlain? ¿Le asegurará una ventaja electoral gracias a la cual pueda ganar nuevamente en las elecciones del 17 de marzo próximo? En todo caso el “Bibi americano” parece haber conseguido lo imposible en EE.UU.: indisponer a una parte de la opinión pública que hasta ahora estaba a su favor hiciera lo que hiciese o dijera lo que dijese.
Notas
(1) Sobre el papel de este lobby leer, de Serge Halimi, «Le poids du lobby pro-israélien aux Etats-Unis», « Israël, plus que jamais enfant chéri de l’Amérique » y « Aux Etats-Unis, M. Sharon n’a que des amis », Le Monde diplomatique, respectivamente agosto de 1989, mayo de 1991 y julio de 2003.
(2) La administración Obama ha puesto por otra parte su veto a todas las resoluciones críticas de las Naciones Unidas contra Israel, incluidas las que contenían propuestas estadounidenses… Y EE.UU. dejó la UNESCO cuando admitieron a Palestina.
(3) Leer, de Ibrahim Warde, « Il ne peut y avoir de paix avant l’avènement du Messie », Le Monde diplomatique, septiembre de 2002.
(4) El pasado 18 de febrero el exalcalde de Nueva York y excandidato republicano a la Casa Blanca Rudolph Giuliani declaró: Yo creo, y sé que es terrible lo que digo, que este presidente no ama a Estados Unidos, tampoco a vosotros ni a mí. No fue educado como yo en el amor a este país.
(5) Fox News, 31 de julio de 2014.
Fuente: http://www.monde-diplomatique.fr/carnet/2015-03-04-Netanyahou-aux-Etats-unis
Santiago Alba Rico Democracia y geopolítica
Santiago Alba Rico (Madrid, 1960) estudió filosofía en la Universidad Complutense de Madrid. Entre 1984 y 1991 fue guionista de tres programas de televisión española (el muy conocido La Bola de Cristal entre ellos). Ha publicado artículos en numerosos periódicos y revistas y, entre sus obras, se cuentan los ensayos "Dejar de pensar", "Volver a pensar", "Las reglas del caos" (libro finalista del premio Anagrama 1995), "La ciudad intangible", "El islam jacobino", “Vendrá la realidad y nos encontrará dormidos”, “Leer con niños”, “Capitalismo y nihilismo” y "El naufragio del hombre", así como dos antologías de sus guiones: “Viva el Mal, viva el Capital” y “Viva la CIA, viva la economía”. Es también autor de un relato para niños de título "El mundo incompleto" y ha colaborado en numerosas obras colectivas de análisis político (sobre el 11-S, sobre el 11-M, sobre Cuba, sobre Venezuela, Iraq, etc.). Desde 1988 vive en el mundo árabe, habiendo traducido al castellano al poeta egipcio Naguib Surur y más recientemente al novelista iraquí Mohammed Jydair. Fue asimismo guionista de la película Bagdad-Rap (2004) y es autor de una obra teatral, "B-52", estrenada en 2010. En los últimos años viene colaborando en numerosos medios, tanto digitales como en papel (la conocida web de información alternativa Rebelión, Archipiélago, Ladinamo, Diagonal etc.). En Venezuela ha publicado junto a Pascual Serrano el libro “Medios violentos (palabras e imágenes para la guerra)” (El Perro y la Rana, 2007). En Cuba ha publicado “La ciudad intangible” y “Cuba; la ilutración y el socialismo”. Su último libro, "Noticias", se ha publicado en la editorial "Caballo de Troya" en mayo de 2010. En marzo de 2011 publica "Túnez, la revolución", donde recoge las crónicas escritas bajo el nombre de Alma Allende durante la revolución tunecina del 14 de enero.
Si se trata sólo de proteger la existencia de un linaje o un régimen, como en Arabia Saudí o en Siria, política interior y política exterior coinciden hasta el punto de que los gobiernos tratan a sus propios ciudadanos como a extranjeros, fichas negociables o sacrificables en la partida geoestratégica de la que depende su supervivencia. Si se trata de proteger un régimen económico, como en el caso de los EEUU, la dimensión imperialista tiende a interiorizar los otros territorios y los otros pueblos como medios para asegurar los intereses “nacionales”. Pero incluso los gobiernos más representativos y democráticos -los de América Latina- se dejan imponer el criterio de la conservación -volviéndose por tanto conservadores- y sucumben al realismo de las trampas para pájaros. No digo que no haya que hacerlo; digo que no hay ninguna diferencia ideológica entre afirmar, como hace EEUU, que Pinochet en otro momento o ahora el general Sissi “están dando pasos hacia la democracia” y apoyar a Bachar Al-Assad, como hace Venezuela, por su “heroico anti-imperialismo”. Las razones geo-estratégicas son siempre de derechas porque ignoran o impiden la autodeterminación de los pueblos; por eso, este modo de razonar resulta particularmente chirriante cuando se utiliza desde la izquierda, y más si no se presenta como el inevitable reconocimiento de una derrota soberana de los propios principios en un contexto de dilemas y peligros sino como una defensa de los mismos pueblos que esta política exterior conservadora desprecia y sacrifica.
Pedro Miguel Noticias de la guerra por la verdad
Rebélion, 21 de Agosto de 2013
El gobierno que encabeza Barack Obama se anotó un tanto al conseguir, mediante toda suerte de acosos carcelarios y judiciales, que al término del juicio en su contra el soldado Bradley Manning (quien filtró a Wikileaks centenares de miles de documentos secretos y no tanto sobre las atrocidades de guerra perpetradas por El Pentágono en Afganistán e Irak) pidiera perdón a Estados Unidos por haber dañado a la gente. La verdad es que el daño –que se circunscribe al prestigio internacional de la superpotencia– fue causado no por Manning, sino por los altos funcionarios de Washington que ordenaron, consintieron y solaparon crímenes de guerra y acciones injerencistas en medio planeta. Como señaló Wikileaks, si el proceso castrense contra el joven soldado no hubiese sido una farsa, sería Estados Unidos el que estaría pidiendo perdón a Bradley Manning.
El entorno generado por esa victoria del aparato judicial, militar y propagandístico estadunidense contra un muchacho acosado, torturado y vilipendiado es un espacio propicio para acrecentar el acoso contra los divulgadores de la verdad. Así, Michael Grunwald, articulista de la revista Times y promotor a ultranza de los ataques mediante aviones no tripulados (drones), tuiteó el 17 de agosto desde su cuenta (@MikeGrunwald): “no puedo esperar a escribir una defensa del drone que mate a (Julian) Assange”.
La incitación al asesinato causó furor en las redes sociales, y Grunwald, ante el avispero que se le vino encima en las redes sociales, aclaró que su propuesta no aplicaba en tanto (Assange) esté en la embajada (de Ecuador en Londres); a la postre se vio forzado a borrarla, pero regateó que lo hacía porque da a los partidarios de Assange un buen complejo de persecución. Luego ofreció disculpas por haber escrito algo tan tonto y la publicación para la que escribe publicó una declaración en este tenor: “Michael Grunwald ha publicado un tuit ofensivo (…) que de ninguna manera representa los puntos de vista de Time; él lamenta haberlo publicado y lo ha eliminado
No es fácil determinar si la barbaridad emitida por Grunwald, vocero extraoficial del régimen en varios asuntos, fue una mera ocurrencia personal o si fue un globo sonda enviado desde los círculos de la Casa Blanca para medir en qué medida el desenlace de la farsa judicial contra Manning habría podido hacer justificable, ante la opinión pública estadunidense, una eventual agresión criminal contra el propio Assange o contra Edward Snowden.
Una de las críticas fue emitida por Glenn Greenwald, el periodista de The Guardian que ha estado divulgando las revelaciones proporcionadas por Snowden sobre el sistema de espionaje telefónico y digital montado por Estados Unidos en decenas de países: cosas como ésta permiten no sólo entender, sino celebrar, las caídas de grandes medios, tuiteó.
Lo cierto es que ese mismo domingo, en el aeropuerto londinense de Heathrow, fue detenido David Miranda, pareja y colaborador de Glenn Greenwald. Miranda, quien reside con Greenwald en Río de Janeiro, fue arrestado e interrogado con base en nada menos que la Ley contra el Terrorismo, adoptada en 2000 por el Reino Unido, y que permite a la policía inglesa capturar, esculcar y cuestionar a quien le venga en gana sin que el detenido tenga derecho a asistencia legal de ninguna clase. Miranda había viajado a Berlín para entrevistarse con Laura Poitras, la videoasta estadunidense que ha estado trabajando con Snowden en los documentos secretos sustraídos por éste y parcialmente divulgados por The Guardian y por O Globo, y a su regreso, en una escala en Londres, aparte de ser retenido e interrogado durante nueve horas, fue despojado por los policías de Gran Bretaña de su teléfono celular, su computadora, su cámara, varias memorias USB y discos compactos.
Finalmente, Miranda logró llegar a Río de Janeiro, en donde logró reunirse con Greenwald. Éste señaló que el breve secuestro había sido una intimidación fallida y advirtió que en lo sucesivo será más agresivo en la divulgación de los documentos aportados por Snowden.
Washington se anotó un tanto con su juicio fársico contra Manning. Pero la torpeza de uno de los periodistas más cercanos colaboradores de la Casa Blanca y la arbitrariedad cometida por la policía inglesa contra Miranda aumentan el desprestigio de gobiernos que se presentan públicamente como democráticos y que son cada día más merecedores del adjetivo totalitarios. Así va, por ahora, la guerra por (o contra) la verdad.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2013/08/20/opinion/021a1mun
Publicado em Rebelión em 6 de Março de 2013
Cuesta muchísimo asimilar la dolorosa noticia del fallecimiento de Hugo Chávez Frías. No puede uno dejar de maldecir el infortunio que priva a Nuestra América de uno de los pocos “imprescindibles”, al decir de Bertolt Brecht, en la inconclusa lucha por nuestra segunda y definitiva independencia. La historia dará su veredicto sobre la tarea cumplida por Chávez, aunque no dudamos que será muy positivo. Más allá de cualquier discusión que legítimamente puede darse al interior del campo antiimperialista –no siempre lo suficientemente sabio como para distinguir con claridad amigos y enemigos- hay que partir reconociendo que el líder bolivariano dio vuelta una página en la historia venezolana y, ¿por qué no?, latinoamericana. Desde hoy se hablará de una Venezuela y Latinoamérica anterior y de otra posterior a Chávez, y no sería temerario conjeturar que los cambios que impulsó y protagonizó como muy pocos en nuestra historia llevan el sello de la irreversibilidad. Los resultados de las recientes elecciones venezolanas –reflejos de la maduración de la conciencia política de un pueblo- otorgan sustento a este pronóstico. Se puede desandar el camino de las nacionalizaciones y privatizar a las empresas públicas, pero es infinitamente más difícil lograr que un pueblo que adquirió conciencia de su libertad retroceda hasta instalarse nuevamente en la sumisión. En su dimensión continental, Chávez fue el protagonista principal de la derrota del más ambicioso proyecto del imperio para América Latina: el ALCA. Esto bastaría para instalarlo en la galería de los grandes patriotas de Nuestra América. Pero hizo mucho más.
Este líder popular, representante genuino de su pueblo con quien se comunicaba como nunca ningún gobernante antes lo había hecho, sentía ya de joven un visceral repudio por la oligarquía y el imperialismo. Ese sentimiento fue luego evolucionando hasta plasmarse en un proyecto racional: el socialismo bolivariano, o del siglo veintiuno. Fue Chávez quien, en medio de la noche neoliberal, reinstaló en el debate público latinoamericano -y en gran medida internacional- la actualidad del socialismo. Más que eso, la necesidad del socialismo como única alternativa real, no ilusoria, ante la inexorable descomposición del capitalismo, denunciando las falacias de las políticas que procuran solucionar su crisis integral y sistémica preservando los parámetros fundamentales de un orden económico-social históricamente desahuciado. Como recordábamos más arriba, fue también Chávez el mariscal de campo que permitió propinarle al imperialismo la histórica derrota del ALCA en Mar del Plata, en Noviembre del 2005. Si Fidel fue el estratega general de esta larga batalla, la concreción de esta victoria habría sido imposible sin el protagonismo del líder bolivariano, cuya elocuencia persuasiva precipitó la adhesión del anfitrión de la Cumbre de Presidentes de las Américas, Néstor Kirchner; de Luiz Inacio “Lula” da Silva; y de la mayoría de los jefes de estado allí presentes, al principio poco propensos –cuando no abiertamente opuestos- a desairar al emperador en sus propias barbas. ¿Quién si no Chávez podría haber volcado aquella situación? El certero instinto de los imperialistas explica la implacable campaña que Washington lanzara en su contra desde los inicios de su gestión. Cruzada que, ratificando una deplorable constante histórica, contó con la colaboración del infantilismo ultraizquierdista que desde dentro y fuera de Venezuela se colocó objetivamente al servicio del imperio y la reacción.
Por eso su muerte deja un hueco difícil, si no imposible, de llenar. A su excepcional estatura como líder de masas se le unía la clarividencia de quien, como muy pocos, supo descifrar y actuar inteligentemente en el complejo entramado geopolítico del imperio que pretende perpetuar la subordinación de América Latina. Supeditación que sólo podía combatirse afianzando –en línea con las ideas de Bolívar, San Martín, Artigas, Alfaro, Morazán, Martí y, más recientemente, el Che y Fidel- la unión de los pueblos de América Latina y el Caribe. Fuerza desatada de la naturaleza, Chávez “reformateó” la agenda de los gobiernos, partidos y movimientos sociales de la región con un interminable torrente de iniciativas y propuestas integracionistas: desde el ALBA hasta Telesur; desde Petrocaribe hasta el Banco del Sur; desde la UNASUR y el Consejo Sudamericano de Defensa hasta la CELAC. Iniciativas todas que comparten un indeleble código genético: su ferviente e inclaudicable antiimperialismo. Chávez ya no estará entre nosotros, irradiando esa desbordante cordialidad; ese filoso y fulminante sentido del humor que desarmaba los acartonamientos del protocolo; esa generosidad y altruismo que lo hacían tan querible. Martiano hasta la médula, sabía que tal como lo dijera el Apóstol cubano, para ser libres había que ser cultos. Por eso su curiosidad intelectual no tenía límites. En una época en la que casi ningún jefe de estado lee nada -¿qué leían sus detractores Bush, Aznar, Berlusconi, Menem, Fox, Fujimori?- Chávez era el lector que todo autor querría para sus libros. Leía a todas horas, a pesar de las pesadas obligaciones que le imponían sus responsabilidades de gobierno. Y leía con pasión, pertrechado con sus lápices, bolígrafos y resaltadores de diversos colores con los que marcaba y anotaba los pasajes más interesantes, las citas más llamativas, los argumentos más profundos del libro que estaba leyendo. Este hombre extraordinario, que me honró con su entrañable amistad, ha partido para siempre. Pero nos dejó un legado inmenso, imborrable, y los pueblos de Nuestra América inspirados por su ejemplo seguirán transitando por la senda que conduce hacia nuestra segunda y definitiva independencia. Ocurrirá con él lo que con el Che: su muerte, lejos de borrarlo de la escena política agigantará su presencia y su gravitación en las luchas de nuestros pueblos. Por una de esas paradojas que la historia reserva sólo para los grandes, su muerte lo convierte en un personaje inmortal. Parafraseando al himno nacional venezolano: ¡Gloria al bravo Chávez! ¡Hasta la victoria, siempre, Comandante!
Una gran victoria para la Resistencia palestina encabezada por HAMAS ha supuesto el anuncio, el miércoles 21 de noviembre 2012, del acuerdo sobre una tregua con Israel, alcanzado tras días de negociaciones intensas en El Cairo, a las que se incorporó Hilary Clinton en el último momento, quien se apresuró a interrumpir su gira asiática en la que acompañaba al presidente Obama y llegó casí sin aliento a El Cairo para pararle los pies al primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, e impedirle, metido ya en un estado de pánico, aceptar todas las condiciones de los palestinos. A diferencia de lo que pasó en la agresión israelí de 22 días registrada entre diciembre y enero 2008-2009, cuando Israel se negaba a detener su arrasamiento del territorio de Gaza por aire, mar y tierra, utilizando entonces a 35.000 soldados en su invasión terrestre, esta vez fue Israel la que pedía con urgencia a Egipto y a sus aliados occidentales que presionen para que HAMAS aceptara una tregua y fue HAMAS y sus socios en la Resistencia quien ponían las condiciones para firmarla, condiciones que fueron finalmente suscritas por Israel casí al pie de la letra. Y no era para menos, la lluvia de cohetes y misiles palestinos sobre numerosas localidades israelíes, incluidas las antaño sacrosantas Tel Aviv y Jerusalén Oeste, empujaba acuciantemente a los aventureros criminales de Israel, Benjamin Netanyahu y Ehud Barak a "suplicar" una tregua. Ambos, que lanzaron su aviación a masacrar a la población civil palestina con el único propósito de ganar las próximas elecciones generales veían como los cohetes palestinos no sólo arrasaba su futuro electoral sino que se llevaban por delante también a la tan cacareada "seguridad de Israel" y para siempre. Podemos imaginar a que estado de cosas ha llegado la situación dentro de Israel a consecuencia de los cohetes palestinos tanto que Netanyahu y Barak aceptaron la principal condición palestina firmando así, en el documento de la tregua, la apertura de todos los pasos fronterizos con Gaza, no sólo el de Rafah en la frontera con Egitpo sino los que comunican la franja de Gaza con el propio Israel. Para que Israel y Estados Unidos hayan aceptado esta condición las cosas en el interior de Israel debían de ir muy mal, por mucho que la censura militar israelí lo haya ocultado a su propia población y al mundo.
Efectivamente, la nueva agresión israelí a Gaza y las nuevas masacres y crímenes de guerra perpetrados por su aviación y artillería en las filas de los civiles palestinos desarmados, incluido el asesinato de muchos niños, mujeres y viejos, así como la desmedida y salvaje destrucción llevada a cabo en tan sólo una semana, no son los únicos datos, por otra parte ya acostumbrados por inherentes que son a la condición de Estado terrorista que caracteriza a Israel, sino que existe un dato nuevo, inédito y muy significativo, que afecta a la propia Israel y a su propia existencia cara a un futuro no muy lejano. Este dato se refiere a que Israel, a pesar de su inmenso poderío militar, ha quedado en el más espantoso ridículo al ser sometida, en sus cuatro puntos cardinales, al fuego de los cohetes palestinos que en su mayoría son de fabricación casera, lo que convirtió a Israel en una ratonera para su población judía no más amplia que la jaula de Gaza, en la que 1.700.000 palestinos son sometidos al fuego israelí desde hace muchos años.
Todos los periodistas especialistas en Oriente Próximo somos conocedores de lo implacable que suele ser la censura militar israelí en el ejercicio de funciones, controlando todas las fuentes primarias de información (especialmente agencias de noticias internacionales y medios de comunicación locales) por lo que queda descartada cualquier credibilidad de las informaciones procedentes de Israel acerca de las bajas y daños registrados a causa de la explosión de cientos de cohetes y misiles palestinos que alcanzaron numerosas veces a la propia Tel Aviv lo que ha supuesto un auténtico vuelco en la balanza de fuerzas entre israelíes y palestinos cuyo primer resultado sería que a partir de ahora Israel contará 100 veces hasta 100 antes de lanzarse a aniquilar y a destruir a su antojo en la franja de Gaza o en cualquier otra región palestina.
La sorpresa que se llevó Israel ha sido inmensa. Tras el ataque realizado por su aviación el día 14 de noviembre en el que fue asesinado el comandante de las milicias de Hamas, Ahmad Al Jabary y su ayudante, la respuesta palestina no se hizo esperar, siendo esta, y por primera vez en la historia de la lucha palestina por la libertad y liberación nacional, una respuesta a medida del monstruo israelí que no comprende otra cosa que el derramamiento de sangre y la destrucción masiva. En realidad, lo peligroso de los cohetes y misiles palestinos caídos sobre ciudades, colonias e instalaciones militares y estratégicas israelíes (como es el aeropuerto internacional de Ben Gurion) no sólo radica en lo que han causado de bajas, destrucción, parálisis de la vida cotidiana de millones de israelíes y el extraordinario estado de pánico de la población afectada y no afectada por estas explosiones, a lo largo y ancho del país, sino que radica en las otras dimensiones que encierra este radical vuelco el conflicto israelo-palestino, sin olvidar las demoledoras consecuencias para el turismo y otras actividades económicas del país.
Estas dimensiones son las siguientes:
1- Los palestinos ya no tienen el más mínimo atisbo de respeto al poderío militar de Israel en lo que supone una nueva faceta de la llamada Primavera Árabe aplicada al caso palestino frente a su opresor y verdugo que es Israel. HAMAS y las demás organizaciones de la Resistencia han puesto al descubierto definitivamente la enorme fragilidad interna de Israel, lo que Hizbulá ya había demostrado en la guerra de los 33 días de julio del 2006 cuando lanzó cientos de cohetes sobre poblaciones del norte de Israel, sin llegar a incluir a Tel Aviv ni a Jerusalén Oeste entre sus objetivos. Los siete días iniciados el 15 de noviembre 2012, suponen un antes y un después, definitivamente, en lo que muchos analistas, especialmente árabes, han señalado como el principio del fin de Israel.
2- El fracaso del escudo antimisiles israelí, Cúpula de Hierro, y del propio concepto de escudo protector de las ciudades e instalaciones israelíes, cara al futuro, pues los cohetes de esta semana procedían tan sólo de la franja de Gaza dándose por descontado que en el futuro los cohetes pueden caer por miles, no sólo desde Gaza sino también desde lel territorio palestino de Cisjordania, Líbano, Siria e incluso desde Jordania. Nada ya es garantizado para Israel en cuanto al desarrollo de los acontecimientos en los países árabes circundantes. Ningún escudo electrónico podría protegerla de semejantes ataques, máxime si tomamos en cuenta que la eficacia de los radares de tales escudos podrá ser anulada en el futuro por sistemas incorporados a los propios cohetes y por instalaciones terrestres dedicados a tales fines. Israel ha gastado 560 millones en la construcción de su sistema antimisiles, la mitad pagados por Estados Unidos. El gobierno israelí tenía previsto invertir otros 190 millones para instalar otros escudos protectores. ¿Cuantos miles de millones de dólares tendrá que desembolsar el contribuyente estadounidense en la construcción de escudos antimisiles capaces de proteger a Israel de los misiles que le pueden caer desde todas partes, incluidos Egipto, Irak e Irán? Actualmente, la falaz propaganda sionista está intentando magnificar la eficacia que tuvo el escudo antimisiles asegurando que el 80 por ciento de los cohetes y misiles palestinos fueron interceptados en el aire. Si fuera esto verdad, ¿a que viene entonces tanto pánico por parte del propio Gobierno de Israel que fue quien pidió el alto el fuego y aceptó las condiciones de HAMAS y por qué los ministros de Exteriores de los países occidentales aliados de Israel se precipitaban a El Cairo y Tel Aviv urgiendo un alto el fuego cuando estos mismos países no movieron un dedo durante las masacres perpetradas por Israel en Gaza en diciembre-enero 2008-2009 a lo largo de tres semanas?
3- Ante este enorme éxito de los cohetes palestinos de parar los pies al monstruo israelí no hará falta en el futuro que ningún ejército árabe se enfrente al ejército israelí en una guerra regular. Por lo tanto, de nada le serviría a Israel la supremacía militar que Estados Unidos le viene garantizando ciegamente. Israel podrá en el futuro utilizar su aviación como lo ha venido haciendo a lo largo de los últimos decenios, sembrando de muerte, destrucción y terror a los países árabes circundantes. Sin embargo eso no le va a servir de nada en el futuro, cuando sus cazabombarderos no tengan donde aterrizar a su regreso de sus misiones de bombardeo, al encontrar destruidas sus pistas de aterrizaje por los cohetes lanzados sea por milicias o por ejércitos árabes. Si en el diminuto territorio de Gaza, de 360 Km cuadrados de superficie carentes de defensas antiaéreas, la aviación israelí fracasó rotundamente en impedir el lanzamiento de cohetes por milicias palestinas muy pobremente armadas, ¿cómo sería el panorama para Israel si los cohetes son lanzados desde distintas regiones muy distantes entre sí y lanzados por milicias o tropas mucho mejor armadas y en posesión de eficaces defensas antiaéreas? Sólo pensar en ello le hace templar las piernas a Benjamin Netanyahu y de su ministro de Defensa Ehud Barak que saben a ciencia cierta que este estado de cosas se va convirtiendo en realidad paulatinamente. Cuando eso ocurra – y ocurrirá – ni todo el armamento de Occidente ni todo su apoyo incondicional serían capaces de salvar a Israel, este Estado paria aparecido en un descuido de la Historia gracias a la ceguera racista e irracional de Occidente.
4- Pero los peligros que acecharán a Israel a partir de ahora no provienen tan sólo de palestinos y árabes, sino también desde el interior, concretamente un peligro llamado "huida de la población judía". Numerosos informes sobre las consecuencias de la mencionada guerra de los 33 días, en la que Hizbulá paralizó por completo la vida en todo el norte de Israel a consecuencia del lanzamiento de cientos de cohetes, señalan que unos 250.000 judíos han abandonado Israel desde entonces regresando a sus países de origen, especialmente a Rusia.
No se puede olvidar que la población israelí es en su mayoría de origen inmigrante, venidos de numerosos países de Europa, Oriente Próximo, Estados Unidos y Argentina. La mayor parte de estos israelíes siguen siendo portadores de sus nacionalidades y pasaportes de origen y mantienen estrechos lazos con sus familiares en sus correspondientes patrias. El pánico al que fue sometida la población israelí durante esta semana de conflicto es muchísimo mayor y amplio geográficamente que el registrado en julio del 2006 por lo tanto sus consecuencias pueden ser nefastas para el futuro de la demografía israelí considerada como la columna vertebral del proyecto sionista de un Estado judío en Palestina. Si a todo esto añadimos que el haber puesto a Israel en evidencia como país harto frágil y sumamente débil, carente de cualquier fondo estratégico en lo geográfico y demográfico se refiere, podemos imaginar los demoledores efectos que Israel sufrirá en lo que se refiere a sus enormes esfuerzos de atraer a nuevos emigrantes judíos de Rusia y de Occidente.
5- El enorme deterioro de la imagen de Israel en el exterior, especialmente en Occidente, tanto a niveles gubernamentales como a nivel de la calle, pues todos hemos podido ver las multitudinarias manifestaciones que han recorrido las calles de numerosos países desde Japón hasta Canadá, especialmente en Europa. Hay que tener en cuenta que la imagen de Israel en Occidente es una de las joyas de la corona sionista, en la que tanto Israel como el Sionismo han invertido billones de euros a lo largo de muchas décadas en su afán de labrar una falsa imagen de este Estado terrorista en aras de garantizar el tan celebre "apoyo incondicional" de las potencias de Occidente a Israel. Esta imagen ha quedado, nuevamente, mermada ante las salvajadas de la aviación israelí en sus ataques sobre Gaza a lo largo de los últimos días en los que fueron perpetrados numerosos crímenes de Guerra, al atacar a viviendas en las que han sido masacradas familias enteras, al atacar sedes de la prensa local e internacional matando a varios periodistas y al atacar sedes sociales y civiles, provocando numerosas victimas civiles. De hecho, excepto el cobarde asesinato de Jabary y de algún otro miembro de Hamas y de la Jihad Islámica, las fuerzas de la Resistencia Palestina han quedado intactas, concentrándose la mayor parte de las 160 victimas mortales y del millar de heridos en la población civil, especialmente mujeres y niños.
6- Otra consecuencia de la guerra de los ocho días que acaba de finalizar sería una muy propable y tremenda derrota electoral del tándem Netanyahu- Ehud Barak, tal como le ocurrió al criminal de guerra laureado por Occidente con el Nobel de la Paz, Simón Peres, quien en 1996, y con fines electorales, lanzó una gran operación militar, incluida la matanza de Qana, en Líbano, en la que murieron un centenar de civiles libaneses. Peres perdió entonces en lo militar y en lo electoral. Ehud Barak a su vez lanzó una gran operación militar contra la segunda Intifada palestina, cosechando entonces un tremendo fracaso en lo militar y perdiendo las elecciones. Lo mismo ocurrió al dúo Ehud Olmert y Tsivi Livni, cuando declararon la guerra a Gaza en diciembre 2008, también con fines electorales, fracasando rotundamente en lograr sus objetivos contra HAMAS y perdiendo a continuación las elecciones.
7- El regreso de Egipto a las filas árabes y al apoyo inequívoco al pueblo palestino, especialmente a Gaza, que hasta 1967 era administrada por El Cairo. Egipto se puso sólidamente del lado de los palestinos, expulsando de inmediato al embajador israelí y retirando su embajador en Tel Aviv, además de haber advertido tanto a Israel como a Estados Unidos de que no puede permanecer con los brazos cruzados mientras la población de Gaza está siendo aniquilada por la aviación israelí. Esta postura ha supuesto una abismal diferencia de la tomada en 2008-2009 por el régimen de Mubarak, cuando la entonces ministra de Exteriores de Israel, Livni, anunció precisamente en El Cairo, acompañada ante los micrófonos por un sonriente y complaciente ministro de Exteriores egipcio, Ahmad Abul Gheit, su guerra contra Gaza.
El apoyo de un nuevo mundo árabe a Gaza, inspirado por el espíritu de la Primavera Árabe, quedó plasmado por la visita del primer ministro egipcio, Hisham Qandil a Gaza y la siguiente visita de un grupo de ministros de Exteriores árabes y de Turquía y del secretario General de la Liga Árabe a Gaza, visita colectiva que Israel se negó a respetar, continuando con sus bombardeos aéreos y terrestres y matando a 11 civiles palestinos durante las horas que duró la visita.
En definitiva, Israel sigue sin cosechar una sola victoria contra los árabes desde que en el año 2000 fue expulsada por Hizbulá de Líbano, lo que fue seguido por su expulsión de Gaza por HAMAS en 2005. En 2006 Hizbulá salió airoso repeliendo la agresión israelí e inaugurando los ataques con cohetes contra localidades israelíes. HAMAS hizo fracasar al ejército israelí en alcanzar sus objetivos de aniquilamiento del Movimiento de la Resistencia Islámica cuando lanzó un gran ataque terrestre contra Gaza, tras arrasarla por el aire, en enero del 2009. En todas estas derrotas, Israel se cebó en la población civil palestina y libanesa y en la infraestructura de las ciudades libanesas y palestinas, dejando, muy a su pesar, intactas las estructuras militares de Hizbulá y HAMAS.
En esta nueva guerra de los 8 días la victoria de los palestinos sobre Israel ha sido la más sonada, poniendo a Israel literalmente de rodillas y obligándola a no llevar a cabo su ataque terrestre para el que 75.000 soldados se habían concentrado en la frontera con Gaza con cientos de tanques. Israel, tan enloquecida y feroz en otras ocasiones, haciendo caso omiso a la legalidad internacional y al mundo entero, incluido Estados Unidos, no tuvo más remedio que controlarse esta vez, porque sus lideres veían claramente desmoronarse el propio Estado de Israel, que en realidad carece de fondo y de aguante basando todas sus acciones militares en el pasado en dos factores, cebarse en la población civil en una clara estrategia del terror y mantener guerras relámpago que no duren más allá de unos días, basados siempre en el factor sorpresa, como fue el caso en 1967. Sin embargo, en la guerra contra Egipto en 1973 Israel estuvo al borde de la desaparición de la faz de la tierra si no fuera por la decidida intervención de Estados Unidos que estableció un puente aéreo hacía Israel transportando hasta allí a más de 1000 tanques, lo que pudo salvar a Israel del aplastamiento a manos del ejército egipcio. Aquella guerra duró sólo 17 días y Egipto fue obligada a detenerse y declarar el alto el fuego. Israel, con todo su poderío militar, es extremadamente débil y los palestinos, tan pobremente armados, acaban de demostrarlo.
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